¿Te hidratas adecuadamente? Desmontando mitos sobre beber agua en verano

¿Te hidratas adecuadamente? Desmontando mitos sobre beber agua en verano

Descubre los mitos sobre la hidratación, cómo beber agua de forma adecuada y por qué es esencial incluso cuando no sientes sed.
Mujer de perfil en un parque practicando el hábito saludable de beber agua de una botella.
Mitos sobre el agua, la importancia de la hidratación adecuada
Monday, July 13, 2026 - 10:00

Beber agua es uno de los hábitos más sencillos y, al mismo tiempo, más importantes para cuidar la salud. Sin embargo, alrededor de la hidratación siguen circulando numerosos mitos, desde la idea de que el agua puede deshidratar hasta la creencia de que solo es necesario beber cuando aparece la sed. La realidad es que el agua no deshidrata; al contrario, es indispensable para mantener el equilibrio de líquidos del organismo y el correcto funcionamiento de sus funciones vitales. Lo que sí puede afectar a la salud es una hidratación insuficiente o, en casos poco frecuentes, un consumo excesivo de agua en un corto periodo de tiempo.

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Los riesgos de una hidratación inadecuada

Durante el verano, las altas temperaturas incrementan la pérdida de líquidos a través del sudor, por lo que el organismo necesita reponer agua con mayor frecuencia. Una hidratación insuficiente puede provocar sed intensa, fatiga, dolor de cabeza, mareos, dificultad para concentrarse y una disminución del rendimiento físico. En situaciones más graves, aumenta el riesgo de sufrir un golpe de calor y otras complicaciones relacionadas con las altas temperaturas.

El agua participa en funciones esenciales como la regulación de la temperatura corporal, el transporte de nutrientes, la eliminación de desechos y el correcto funcionamiento de los órganos.

No obstante, una buena hidratación no consiste únicamente en beber más agua. Las personas que realizan ejercicio físico intenso o permanecen durante largos periodos expuestas al calor también deben prestar atención a la reposición de electrolitos cuando sea necesario.

Aunque se trata de una situación poco habitual, el exceso de agua también puede resultar perjudicial. Consumir grandes cantidades en un corto periodo de tiempo puede superar la capacidad de los riñones para eliminar el exceso de líquido y provocar una disminución de los niveles de sodio en sangre, conocida como hiponatremia, una afección potencialmente grave.

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Vaso de agua helada en primer plano con un fondo de jardín verde difuminado.

Desmontando mitos sobre la hidratación

  • Beber más agua no siempre significa estar mejor hidratado

La hidratación no depende únicamente de la cantidad de agua que se consume, sino también de cómo se distribuye a lo largo del día y de la alimentación. Beber dos litros de una sola vez no produce el mismo efecto que ingerir pequeñas cantidades de forma regular. 

  • El agua fría hidrata más que la caliente

No. La temperatura del agua no modifica su capacidad para hidratar el organismo. Beberla fría, templada o caliente proporciona el mismo aporte de líquidos. La diferencia está en la sensación de confort: en verano el agua fría puede resultar más refrescante, mientras que en invierno muchas personas prefieren consumirla templada.

  • Solo hay que beber agua cuando aparece la sed

La sed es el mecanismo natural que utiliza el organismo para indicar que necesita líquidos. Sin embargo, en personas mayores, niños pequeños o durante la práctica de ejercicio intenso, esta señal puede no ser suficiente para indicar cuándo es necesario beber agua. Por ello, conviene mantener una ingesta regular de líquidos a lo largo del día, especialmente durante los meses de más calor.

Alimentos que también ayudan a hidratar el organismo

Rodajas de piña

Cuando se habla de hidratación, el agua suele ocupar todo el protagonismo, pero no es la única fuente de líquidos. Muchos alimentos, especialmente las frutas y verduras, contienen un alto porcentaje de agua y contribuyen a mantener una buena hidratación a lo largo del día. La sandía, el melón, el pepino, el tomate, las fresas, la naranja, la piña, el apio o la lechuga son algunas de las mejores opciones para el verano, ya que además aportan vitaminas, minerales y fibra. 

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A ellos se suman preparaciones tan refrescantes como el gazpacho, el salmorejo o las sopas frías, que ayudan a reponer líquidos y a hacer frente a las altas temperaturas. Incorporar estos alimentos a la dieta diaria, junto con un consumo regular de agua, es una forma de mantenerse hidratado sin renunciar a una alimentación saludable.

Cómo mantener una buena hidratación en verano

No existe una cantidad de agua igual para todas las personas. Las necesidades varían en función de la edad, el nivel de actividad física, el clima y el estado de salud. Como orientación general, las recomendaciones de hidratación incluyen tanto el agua que se bebe como la que aportan los alimentos. La mejor pauta es consumir líquidos de forma regular a lo largo del día, aumentar la ingesta cuando hace calor o se practica ejercicio y mantener una alimentación variada rica en frutas y verduras.

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Más allá de los mitos que circulan en internet, mantener una buena hidratación sigue siendo una de las medidas más sencillas para cuidar la salud. Beber agua con regularidad, acompañarla de una alimentación equilibrada y adaptar el consumo de líquidos a las necesidades de cada persona son hábitos que ayudan al organismo a afrontar mejor las altas temperaturas y a mantener su correcto funcionamiento.

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