Andrés Torres: «Después de una catástrofe llega el olvido; ahí debemos seguir»

Andrés Torres: «Después de una catástrofe llega el olvido; ahí debemos seguir»

El chef y presidente de Global Humanitaria defiende el poder transformador de la gastronomía y presenta un postre solidario creado junto a Antonio Bachour.
Andrés Torres posa sonriente con el delantal de Casa Nova ante la entrada del restaurante en Sant Martí Sarroca.
Andrés Torres, chef de Casa Nova y presidente de Global Humanitaria
Thursday, July 16, 2026 - 16:00

Un vasito de chocolate, maracuyá y mango puede parecer un pequeño placer, pero también convertirse en alimento, refugio y futuro para una familia situada a miles de kilómetros. Esa es la idea que une al chef Andrés Torres y al pastelero Antonio Bachour en una iniciativa creada para ayudar a las personas afectadas por los terremotos de Venezuela.

El postre solidario fue elaborado el 7 de julio en Casa Nova, el restaurante que  Andrés Torres dirige en Sant Martí Sarroca, en el Alt Penedès. Su receta combina mousse de chocolate al 70 %, crumble de chocolate, cremoso de maracuyá y mango, y ha sido diseñada para que pueda reproducirse con facilidad en numerosos obradores.

Los beneficios obtenidos con su venta se destinarán, a través de Global Humanitaria, a apoyar a las familias damnificadas. Forns Enrich, la Pastisseria Xarel·lo y los establecimientos vinculados al Gremi de Pastisseria de Barcelona que decidan sumarse contribuirán a ampliar el alcance de una propuesta que quiere convertir cada compra en ayuda directa.

Periodista, chef y trabajador humanitario, Andrés Torres ha recorrido durante décadas territorios marcados por la guerra, el hambre y las catástrofes. En esta entrevista con Excelencias Gourmet explica por qué la solidaridad debe mantenerse cuando las cámaras se marchan y cómo la gastronomía puede actuar como una auténtica herramienta de transformación.

Andrés viene del periodismo, la cocina y la acción humanitaria. ¿En qué momento sintió que este postre podía convertirse en una herramienta real de ayuda para Venezuela?

Desde el principio, la idea no era pedir donaciones para financiar la ayuda humanitaria tras el terremoto, sino ofrecer algo a cambio: un producto que pudiera llegar a muchísimos rincones de España, que la gente pudiera ver, probar y disfrutar.

Queríamos que lo compraran porque les gustara y que ese dinero sirviera para enviar ayuda a Venezuela. En realidad, es muy sencillo: te ofrecemos un producto que te puede gustar; tú lo compras y ese dinero viaja a Venezuela.

Ha advertido de que el gran riesgo aparece cuando pasa la emergencia y la noticia desaparece. ¿Qué necesidades suelen quedar invisibles después de una catástrofe?

Durante los primeros días de una catástrofe todo el mundo ayuda, pero después llegan el olvido y el abandono. Aparecen otras noticias y la gente pasa página.

Es precisamente entonces cuando surgen las necesidades más invisibles: la atención psicológica a las víctimas, garantizarles un refugio y una alimentación diaria y, lo más complicado, ofrecerles la posibilidad de construir un proyecto de futuro a corto plazo.

Por eso hay que estar de su mano, ser solidarios y acompañarlos en todo momento. La ayuda urgente es imprescindible, pero la reconstrucción humana comienza muchas veces cuando la emergencia deja de ocupar titulares.

“Después de una catástrofe llegan el olvido y el abandono. Es entonces cuando las familias necesitan que sigamos a su lado”.

Un postre sencillo para movilizar a miles de personas

La receta reúne chocolate producido en Casa Nova, maracuyá, mango y la mirada pastelera de Antonio Bachour. ¿Cómo se crea un postre que debe ser delicioso y, al mismo tiempo, producirse a gran escala?

Para elaborar un postre así hay que contar con quienes realmente saben hacerlo, y por eso llamamos a Antonio Bachour.

La idea era crear algo muy sencillo, goloso y con mucho sabor, pero que pudiera producirse rápidamente en las pastelerías. Para conseguirlo se utilizan tres o cuatro elementos fáciles de preparar y montar, con un coste muy bajo para no complicarle la vida a nadie.

A partir de ahí se desarrolla la propuesta, se elabora el postre, se calculan los tiempos y se define la receta. Cuando todo está listo, se enseña el proceso a los obradores para que puedan reproducirlo.

El resultado se presenta en formato de vasito y reúne una mousse elaborada con el chocolate producido por Torres en Casa Nova, un crumble de chocolate, un cremoso de maracuyá y una terminación de mango. Su estructura responde tanto al sabor como a la necesidad de viajar bien, montarse con rapidez y llegar al mayor número posible de establecimientos.

Bachour recibió la propuesta mientras estaba en Bangkok y viajó al Penedès para participar. ¿Qué representa una respuesta tan inmediata?

Una reacción tan rápida como la de Antonio, estar fuera de nuestras fronteras, tomar un avión y venir a Casa Nova para ayudarnos, es una magnífica noticia.

Ahí se percibe la sensibilidad de algunas personas. No importa dónde estés ni cuánto tiempo tengas; lo importante es ayudar. Le agradecemos muchísimo esa predisposición para decir: “Aquí estoy, me gusta la idea y vamos a por ello”.

La conexión entre ambos profesionales contó también con la complicidad de Andoni Luis Aduriz, quien facilitó el contacto para poner en marcha una colaboración que une alta pastelería, producción local y acción humanitaria.

“El poder transformador de la gastronomía es muy importante”

Casa Nova combina alta cocina, sostenibilidad, producción propia y compromiso social. ¿La gastronomía contemporánea tiene la obligación de mirar más allá del plato?

Siempre digo, allí donde voy, que el poder transformador de la gastronomía es muy importante. No se trata únicamente de cocinar, hablar de alimentos o emocionar, aunque todo eso esté muy bien. Es necesario incorporar un ingrediente más, y en la cocina de Casa Nova ese ingrediente es la solidaridad.

En torno a una mesa comemos, hablamos, nos sinceramos y observamos lo que está ocurriendo en el mundo. ¿Y qué mejor manera de reflejarlo que en un plato?

Por eso considero importante que los restaurantes añadamos ese componente solidario, contando historias y mostrando lo que sucede. Ahí está el poder transformador de la gastronomía.

Se percibe con enorme claridad en los lugares donde existen la guerra y la miseria: al final, uno de los elementos fundamentales de cualquier acción humanitaria es la comida.

“No se trata solo de cocinar o emocionar. En la cocina de Casa Nova añadimos un ingrediente más: la solidaridad”.

Esa filosofía atraviesa todo el proyecto de Casa Nova, ubicado en la Finca Cal Tòfol. El restaurante trabaja con productos procedentes de su huerto, gallinero y diferentes espacios de elaboración propia, además de desarrollar proyectos relacionados con el café, el cacao y la conservación de alimentos.

Su compromiso con el territorio y la sostenibilidad está reconocido con una Estrella Michelin y una Estrella Verde. Sin embargo, para Torres, el éxito de un restaurante no puede medirse únicamente por sus reconocimientos o por la emoción que genere un menú.

También debe preguntarse qué puede devolver a la sociedad. El postre creado junto a Antonio Bachour responde precisamente a esa cuestión: una receta atractiva y accesible que permite participar en una causa humanitaria sin separar el placer de comer del acto de ayudar.

“Cada postre cuenta. Cada compra ayuda”, resume Bachour. Una idea que convierte el mostrador de una pastelería en el principio de una cadena solidaria y recuerda que, cuando la gastronomía decide mirar más allá del plato, hasta el gesto más cotidiano puede transformarse en esperanza.

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