La tendencia 'grandmacore' o por qué los restaurantes quieren parecerse a casa de la abuela
Durante años, el minimalismo dominó los interiores de restaurantes: líneas depuradas, tonos neutros, espacios diáfanos y una decoración cuidadosamente contenida. Ahora, la tendencia parece girar en dirección contraria. En 2026, los restaurantes recuperan aquello que parecía anticuado y lo convierten en un nuevo símbolo de estilo: la casa de la abuela.
El fenómeno recibe el nombre de grandmacore, una estética que recupera elementos asociados al hogar de generaciones anteriores y que ya se ha trasladado de la moda y la decoración al universo gastronómico.
Pinterest ha registrado un fuerte crecimiento del interés por las cocinas grandmacore, mientras que publicaciones especializadas en restauración ya identifican la tendencia como una de las corrientes gastronómicas del año.
Cuando la nostalgia se sienta a la mesa
El grandmacore no consiste únicamente en colocar una antigua máquina de coser o una vajilla de porcelana en un restaurante. La tendencia recupera una forma de entender la hospitalidad asociada al hogar.
En la decoración aparecen manteles de flores, cortinas, madera, papel pintado, lámparas con pantallas textiles y muebles de segunda mano. El objetivo es conseguir espacios con personalidad, imperfectos y vividos, alejados de la uniformidad que durante años ha caracterizado a buena parte de la restauración contemporánea.
Del ‘grandmillennial’ al restaurante
Antes del grandmacore ya había triunfado el grandmillennial, una estética que mezclaba decoración tradicional con elementos contemporáneos y recuperaba estampados florales, muebles heredados, porcelanas y textiles ornamentados.
Ahora esa filosofía llega a la mesa y añade un componente fundamental: la memoria gastronómica.
El restaurante busca provocar una sensación de familiaridad. Un plato de pasta casera, un guiso cocinado lentamente o un pastel servido en una vajilla desparejada pueden convertirse en una experiencia de lo más atractiva.
La abuela como símbolo de autenticidad culinaria
El auge del grandmacore también responde a un deseo de recuperar aquello que parece más auténtico en un momento dominado por la velocidad y la tecnología. Las recetas familiares, la cocina lenta y los espacios que parecen tener una historia detrás transmiten una sensación de cercanía difícil de conseguir en ambientes excesivamente diseñados.
En Viena, Vollpension ha construido su identidad alrededor de la repostería tradicional elaborada por personas mayores, mientras que otros establecimientos internacionales recuperan directamente recetas familiares y figuras de abuelas o madres como parte de su propuesta.
Otro buen ejemplo de esta tendencia es Enoteca Maria, en Staten Island, Nueva York, un restaurante creado en 2007 por Jody “Joe” Scaravella como homenaje a su madre y a su abuela. Su particularidad es que su cocina está protagonizada por nonnas —abuelas— de distintas partes del mundo, que preparan recetas tradicionales aprendidas en sus propias familias.
Comer también es recordar
El verdadero atractivo del grandmacore está en que convierte la comida en una experiencia emocional. Frente a una restauración cada vez más preocupada por la imagen, esta tendencia reivindica algo aparentemente sencillo: comer a gusto y sentirse como en casa.
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